viernes, 20 de octubre de 2017

Sueño, palabras

Para María, saldando una deuda y esperando hacerla sonreír


Sueño con tópicos gangrenosos, y peleo con ellos mientras me mecen los tibios brazos de Morfeo. La sintaxis tiembla igual que un niño que acaba de acostarse y al que de pronto le apagan la luz del cuarto de baño.
La poesía es teatral: Hombre, pues claro que lo es. Su naturaleza es dramática. El poeta sufre un desdoblamiento de conciencia análogo al del actor. Seguramente haya querido usted decir 'dramática' pero ha terminado diciendo 'teatral', porque 'teatral' es más común y se echa mano de ella con más ligereza. Lea a Diderot, joder.
Muchos poemas no se entienden: Basta con que le gusten, se lo aseguro. Basta con que le quede en la cabeza un baile de imágenes poderosas y refinadas, y que este le persiga durante varias semanas y se infiltre en lo real igual que Moore en la estación espacial de la Moonraker. Porque cuando usted comprenda un poema querrá decir que lo ha olvidado, que lo ha disuelto con la cal viva del pleno entendimiento.

jueves, 19 de octubre de 2017

Comienzos

Jamás creí que llegaría a encontrar un comienzo de novela tan convulso e inquietante como el de El extranjero ('Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.'). Me equivocaba. Me regalan un volumen, cuyo título y autor no citaré por no dejar repentinamente el cine a oscuras -como diría el realvisceralista García Madero-, que arranca de la siguiente manera:





martes, 17 de octubre de 2017

Esta fotografía fue tomada ayer, lunes dieciséis de octubre, a las cuatro y media de la tarde. Tapia de Casariego, mi querido pueblo costero, engullido enteramente por las sombras, como en el versículo fatal del Apocalipsis. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla. El aire olía a ruina. Se respiraba dificultosamente. Durante todo el día no pudimos sino sentir una molesta mezcla entre congoja, al tomar conciencia de las trágicas implicaciones de lo que estaba sucediendo, y fascinación, por lo extraordinario que a los sentidos se nos ofrecía.




Esa misma tarde, y habiendo logrado una calma poderosa, tuve tiempo a revisar y corregir los últimos poemas escritos a lo largo de estos últimos dos meses. Creo que tienen algo particular que los aleja del resto de mi obra. Podría decirse que se trata de piezas breves, ordenadas en series o sucesiones, en las que, a la manera mallarmeana, la sintaxis es síntesis. Se incide en una sola imagen nuclear a través de aproximaciones, siempre dejando espacio para la multiplicidad de sentidos. Es bastante probable que la lectura intensa de Barral haya tenido algo que ver con este synthetic style. Barajo también un título para un hipotético conjunto, Eterna, que me gusta bastante.
Qué quieren. El mundo se desmorona y yo escribo poemas casi de la misma manera en que amo. Seguro que no me lo perdonaré.

lunes, 16 de octubre de 2017

Órexis

A principios de verano se publicaba en Oculta un trabajado artículo en el que, partiendo de un análisis hermenéutico de un texto -poema- inédito, se intenta poner de relieve la importancia en mi poética de la dicotomía memoria/libertad; dicotomía que bien podría corresponderse con la que ha vertebrado buena parte del trabajo filosófico occidental: inteligencia/voluntad. En el modelo de integración conceptual que mi poesía funda -toda poética erige un modo de ver el mundo y obtenerlo- puede asumirse la idea de voluntad en clave aristotélica: una fuerza que es fundamentalmente órexis o apetito y que se encamina a lograr lo que la inteligencia ha conocido antes. Regresando a la analogía propuesta, nos encontramos con una memoria pasiva (inteligencia) que impide el ejercicio de una libertad activa (voluntad) por el impedimento de no (des)conocer lo que aquella presenta vinculado a una sensación.
El autor del artículo, no obstante, desarrolla sus razonamientos echando mano de la escolástica.

El artículo puede leerse aquí.
Arde nuestra tierra, y el aire nos devuelve hoy el color de la muerte.
Mucho ánimo también para Galicia. Fuerza.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Estos tíos se lo pasan igual de bien que yo con el Tulsa sound.



[…] Ser afectado es ser finito: escribir sería actuar astutamente con la finitud, y querer alcanzar el ser fuera del ente, el ser que no podría ser ni afectarme él mismo. Esto sería querer olvidar la diferencia: olvidar la escritura en la palabra presente, sedicente viva y pura.


Derrida, Jacques, La escritura y la diferencia, traducción de Patricio Peñalver