lunes, 25 de septiembre de 2017

II

¿Puedes verle? Está siguiendo
lentamente sus huellas
por el sendero de la memoria recobrada,
y sus pasos se duermen en la tierra
desposeída de abundancia.
Le hieren las palabras nunca dichas
con lealtad y reconocimiento.
Le hiere no haber sido en lo que amó
sino su mismo cuerpo torturado.
Venganza del deseo, y no virtud,
de su propio deseo.

No se detiene, alza la vista.
Cercada por la muerte, una luz pálida
que nace de sus ojos
agota el horizonte.

Mírale, madre, acompañar a los que no regresan.

sábado, 23 de septiembre de 2017

I

Con el valor que esta nada me concede
os llamaré, artesanas del Destino,
para que al fin cortéis el hilo
que la noche, en el comienzo,
bajo su ámbito oscuro concibió.
Más allá de la pérdida,
la vocación del pensamiento ya se apaga.
La memoria es un páramo donde muchas veces
acudo a olvidar el miedo a la caída,
a entender que fue la culpa mi única victoria.
Pero entonces aprieta nuevamente
sus dientes la maldad, y alguien ríe.
En el hombre dejo de ver al Hombre.

Venid. Sin dignidad no hay porvenir,
y el mundo es una bestia enferma.

martes, 19 de septiembre de 2017

Ludwig


[35] Es una gran tentación querer hacer explícito el espíritu.

[57] Luchamos con el lenguaje.
        Estamos en lucha con el lenguaje.

[59] El pensador se parece mucho al delineante que quiere marcar todas las conexiones.

[88] Con frecuencia, los filósofos son como niños pequeños, que empiezan por hacer rayas caprichosas con su lápiz sobre un papel y después preguntan a los adultos: «¿qué es?». Lo que sucedió fue esto: el adulto le había dibujado muchas veces algo al niño y le había dicho: «esto es un hombre», «esto es una casa», etc. Y ahora el niño pinta también rayas y pregunta: «¿qué es esto

[202] Con frecuencia, decir la verdad es sólo un poco más incómodo que decir una mentira; más o menos tan difícil como tomar café amargo y no dulce; y sin embargo me inclino fuertemente a decir la mentira.

[217] Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias.

[241] Cuando el blanco se convierte en negro, algunos hombres dicen: «En lo esencial sigue siendo igual.» Otros, en cambio, cuando el color se oscurece un tanto dicen: «Ha cambiado por completo.»

[279] El hombre ve bien lo que tiene, pero no lo que es. Lo que es puede decirse que es como su altura sobre el nivel del mar, que por lo común no puede apreciarse sin más. Y la grandeza o pequeñez de una obra depende de dónde esté  «quien la hizo». También podría decirse: nunca es grande quien se desconoce a sí mismo: quien se engaña.

[365] ¡No te intereses por aquello que, supuestamente, sólo tú comprendes!



Wittgenstein, Ludwig, Aforismos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Estación Poesía 11

El próximo jueves 21, en Sevilla, mi segunda ciudad más querida, se presenta el número 11 de la revista Estación Poesía, que dirige con excelente criterio el poeta Antonio Rivero Taravillo. Esta entrega recoge un poema inédito, ''Apelación y encomio'', escrito a principios de este año. 
A partir del día de la presentación será posible descargar el número completo desde aquí.



El placer del texto

«If I read this sentence, this story, or this word with pleasure, it is because they were written in pleasure (such pleasure does not contradict the writer's complaints). But the opposite? Does writing in pleasure guarantee-guarantee me, the writer-my reader's pleasure? Not at all. I must seek out this reader (must "cruise" him) without knowing where he is. A site of bliss is then created. It is not the reader's "person" that is necessary to me, it is this site: possibility of a dialectics of desire, of an unpredictability of bliss: the bets are not placed, there can still be a game.»

Roland Barthes, The pleasure of the text.
Traducción de Richard Miller.


Caricia, Hanan Kazma

lunes, 11 de septiembre de 2017

Bouvard y Pécuchet (atrapado en una novela de Flaubert)



— ¡El alma es inmaterial! -decía uno.
—¡De ningún modo! -respondía el otro-. La locura, el cloroformo, una sangría la transforman, y puesto que no siempre piensa, no es en absoluto una sustancia exclusivamente pensante.
—Sin embargo -dice Pécuchet- Hay en mí algo superior a mi cuerpo, y que a veces le contradice.
—¿Un ser en el ser? ¡El homo duplex! ¡Vamos, Hombre! Tendencias diferentes revelan motivos opuestos. Eso es todo.
—Pero ese algo, esta alma, permanece idéntica aún con los cambios del exterior. ¡Por tanto, es simple, indivisible y por ello espiritual!
—Si el alma fuera simple -replicó Bouvard- el recién nacido recordaría, imaginaría como el adulto...
—¡No importa! -dijo Pécuchet-; el alma está exenta de las cualidades de la materia.
—¿Admites la gravedad? -prosiguió Bouvard-. Pues bien, si la materia puede caer, también puede pensar. Como ha tenido un inicio, nuestra alma debe tener un fin, y como depende de los órganos, desaparecerá con ellos.
—¡Yo sostengo que es inmortal! Dios no puede querer...
—¿Y si Dios no existe?

—¿Cómo?...

(191)